lunes, 6 de diciembre de 2010

La Chica Adela

Adela, una chica guapa, se hallaba enferma por amores de Juan. Sin embargo, Juan le gustaba pero efectivamente prefería a su amiga Dolores.
Un día sus amigos fueron a verla y le llevaron flores, llenas de pena. Pero Adela, volviéndose entristecida, lloraba al ver que Dolores no estaba allí. “¿ Acaso he perdido mi buena amiga?” ella se preguntó. Hasta la noche, sólo quedaron Adela y su mamá y la chica dijo a su mamá a abrir la ventana para ver las bonitas estrellas. Pero la mamá le impidió porque temía que el frío de la noche le hiciera daño. La chica tenía mucho miedo de despedirse de su familia, sus amigos a causa de la grave enfermedad, aunque su mamá le convenció que todo fuera bien. La chica sólo tenía una petición de que al morirse le vistiera el traje que había guardado en el armario para casarse y le pusiera, en su brazo y en su mano, las joyas que Juan le había dado.
Nadie previo que a las seis de la tarde pasó el entierra. Amos Juan y Dolores se sintieron arrepentidos. Juan, desconsolado y llorando, se arrodilló delante del retrato que Adela le dio. Y Dolores, a lo lejos, exclamó al cielo para pedir el perdón de Adela. Quedó para los tristes sólo la frase última de Adela como si ella todavía viviera.

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